A veces paseo empujando la bicicleta, mientras atravieso calles y callejones bajo el cielo ya oscuro o a media vela. Esos momentos me pertenecen también. Airean lo vivido, lo todavía por vivir.
Este fin de semana fue un comienzo bastante especial e interesante para mí. Sentí que abría otra puertita hacia nuevos intereses y, quién sabe, quizás nuevos caminos…
En el Komunales Kino de Freiburg hubo este fin de semana un festival: O Brasil Plural. Es un festival de cine brasilero que ya va por su octava edición y que en ésta está recorriendo varias ciudades en Alemania, Suiza y Austria entre los meses de octubre y diciembre de 2005. La temática de este festival es “Diversidad de Culturas – Varias creencias, una fe”.
O Brasil Plural se ha consolidado como una importante manera de divulgación de la cultura de Brasil a través de la producción audiovisual, como un evento formador de público para el cine brasilero, funcionando como un “descubrimiento” de un nuevo Brasil, distante de los clichés.
Dentro de este festival había una buena selección de cortos brasileros. Uno de los que a mí más me gustaron, por no decir el que más, fue Mestre Humberto. Es un corto de unos veinte minutos sobre Humberto de Souza, que bosqueja tantos temas como aspectos del ser humano en toda su complejidad. El protagonista de este documental, Humberto de Souza, facilita una red de encuentros y pone de relieve esa realidad híbrida tan presente en Brasil, en América, en todo el mundo que conocemos y hasta el que no conocemos… Pero, otro día trataré de hablar un poquito más sobre este corto. Hoy, sin embargo, me gustaría recordar el inopinado encuentro con la gente de este festival.
Mariana y yo quedamos para ir a ver los cortos y asistir, después, al “Empfang” que el Kommunales Kino tenía preparado como apertura del festival. Habría música, capoeira, comida y bebida brasilera, bailoteo … Sobre todo hubo mucha alegría. (Me acuerdo de una cancioncita que cantábamos en el taller de canto a cuatro voces: “Alegria agora, agora e manhã / alegria agora e depois e depois e depois de manhã”).
Después de los siete cortos, siendo el último Mestre Humberto, hubo un pequeño debate en portugués y alemán. Resultó que uno de los directores estaba allí para comentar su corto, el cual había sido votado por el público el día anterior como el mejor. Era el joven director de Mestre Humberto: Rodrigo Savastano. Surgió un debate muy interesante y me despertó el interés por Brasil, el portugués, África, en fin, por lo desconocido. Fernweh. Sin darme cuenta, el nuevo idioma me llevaba hacia sí y me pedía que lo entendiera sin esfuerzo.
Acabó el debate y nos encontramos con Rodrigo. Conversamos, y a mí me interesaron mucho sus proyectos, lo que estaba haciendo. Ya a lo largo de su corto se me había ido repitiendo el deseo de poder hacer algún día algo así, un corto o largo documental sobre mi tema recurrente: la relación entre los músicos chilenos y españoles en los setenta y ochenta. América Latina y España cada vez más cerca e interactiva.
Quedamos con Rodrigo al día siguiente para dar una vueltita y comer. Bertoldsbrunnen: punto de encuentro. Münsterplatz: zona de paseo mientras esperábamos a Mariana. Ralf vino también a comer con nosotros. Los cuatro charlamos entre arroces tailandesamente picantes y, aún con las especias en el paladar, nos pusimos en camino, atravesando puentes, parques, una avenida.
Jugamos a mirar al mundo desde otros colores. Freiburg parecía otra. Ese sábado, un sábado como otro cualquiera, se mostraba algo más cerca de un sábado infinito. Los canales – vacíos de un rastro de agua – se llenaban de notas, palabras, pisadas. Caminamos con pies de enano como si de un gran mercado de carnaval se tratara. Visitamos los ojos hambrientos de Friburgo: el Schlossberg, lugar obligado para todo visitante. El cielo ya se cerraba con el tono dulce del postre que no tomamos. Volvimos a la base de la tarta y allí nos despedimos hasta la próxima película.
Vimos – esta vez Irene y yo – dos películas más del festival (la segunda, por la amable invitación de Ralf Tambke, quien organiza este festival, Brasil Plural). Después, llegó más gente, la salsa, de nuevo, el bailoteo (yupiee
), Juan Ramón Jiménez:
Ich bin nicht ich.
Ich bin jener,
der an meiner Seite geht, ohne dass ich ihn erblicke,
den ich oft besuche,
und den ich oft vergesse.
Jener, der ruhig schweigt, wenn ich spreche,
der saftmütig verzeiht, wenn ich hasse,
der umherschweift, wo ich nicht bin,
der aufrecht bleiben wird, wenn ich sterbe,
Hölderlin (Buscas y buscas la vida y surge y reluce para ti / un fuego divino desde las profundidades de la tierra), grabados en español y alemán en nuestra multicultural casa, tras una cena-desayuno improvisada. Y nos despedimos – pienso, contentos de habernos encontrado – hasta la próxima: ¡parabéns! y espero que nos veamos pronto. Beijinhos.
(Si queréis saber más sobre el Festival O Brasil Plural, id a la página: www.brasilplural.org )
Noviembre 10th, 2005